El Manchester
United viaja a Francia para enfrentarse a una eliminatoria que, salvo sorpresa,
no superará. El 0-2 en Old Trafford, la sanción de Pogba y las múltiples bajas
provocan que Ole Gunnar Solskjaer vaya a tener serios problemas para alinear un
once de garantías.
El reto al
que se enfrenta el Manchester United este miércoles difícilmente podrá ser
solventado. Si ya de por sí el PSG tiene una plantilla superior, Solskjaer no
podrá contar con todos sus efectivos. Y lo que es peor, no podrá contar con
Pogba. Si por algo destaca el nuevo United es por explotar la sociedad Pogba –
Rashford. Sin el eje del medio, parece difícil creer que el club mancuniano pueda
aspirar a algo más que competir.
París,
ciudad del amor y de la Torre Eiffel. La capital francesa, en otro contexto,
podría ser el punto y final de algo. Pero para Solskjaer puede ser el punto de
partida. El inicio de una historia de amor entre club y entrenador que recuerde
a la de los viejos cuentos y leyendas que los padres cuentan a los hijos. La
historia de un interino que, como mínimo, volvió a dar luz a la sonrisa
perdida. Solskjaer es como esa primera persona especial que conoces nada más
salir de una dura ruptura. No sabes cuánto durará, pero es el que vuelve a dar
sentido a todo. Y aunque se acabe yendo, porque el futuro es impredecible, Ole
es la persona que te hace volver a sentir cosquillas en el estómago y el que te
enseña a volver a amar.
Hace apenas
tres meses el United estaba abocado al fracaso absoluto. Con Mourinho, todo
parecía ir mal, y el club se enfrentaba a una dura reconstrucción. Solskjaer no
solo ha devuelto al United a la carrera por la cuarta plaza, fundamental para
reconstruir la plantilla, sino que también ha conseguido devolver el juego que
siempre ha caracterizado a este club. La eliminación en París podría suponer el
punto y final a la relación con Mou, pero con Ole, puede suponer el inicio de
todo. Dejando la Champions de lado, torneo menos importante dentro del contexto
actual del club (siendo realistas y aun avanzando ante el PSG, el club no está
al nivel de los grandes de Europa), el Manchester empezará su temporada personal
a partir de este fin de semana. En una carrera de tres meses donde el objetivo
principal debe ser quedar cuartos (o terceros) para volver el año que viene a
Champions, la FA Cup puede suponer el premio final a una temporada que, dentro
de lo malo, se cerraría como notable. Notable por el trabajo de Ole y, sobre
todo, por suponer el fin a los grilletes lusos.
París será el
punto de partida del nuevo proyecto. Dejar atrás la suculenta distracción de la
competición europea supondrá centrar todos los esfuerzos en un mismo foco. Y si
se avanza, bienvenido sea el siguiente rival, pero a sabiendas de que para que
el futuro del club vuelva a ser brillante, la cuarta plaza debe ser la cruz en
el mapa.
Foto vía: FOX
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