Volver a ser

Foto: WallpaperCave

Old Trafford vuelve a estar de mudanzas. Hace cinco años y medio, Sir Alex Ferguson se marchó para no volver. Su sustituto, David Moyes, firmó un contrato que todavía debería estar en vigor. Pero desde entonces, han sido cuatro los distintos hombres que se han sentado a dirigir un partido. Este fin de semana, en Gales, será el quinto. El quinto en cinco años de tristezas, desilusiones y, sobre todo, gasto. Un gasto desafortunado que ha llevado al club a una repentina pérdida de identidad. Todo lo que Ferguson construyó, fue destruído con su marcha. Y ahora, para apagar el fuego y sanar las heridas, regresa uno de esos jugadores que identifican la identidad del United de Ferguson. Un jugador con un carácter especial, un tipo que nunca fue mejor que nadie, pero siempre fue el ideal. Ole Gunnar Solskjaer dirigirá a los Red Devils por, mínimo, seis meses, en una aventura de transición con un objetivo: volver a ser el Manchester United.

Cuando David Moyes arribó en la ciudad, nadie se podía imaginar todo lo que sucedería después. El fracaso de un mismo modelo, los partidos de prueba con Ryan Giggs de entrenador-jugador coronado como rey emérito, el naufragio de un holandés errante, y el delirio de un dios luso. Cinco años y medio de vagar por el ostracismo del fútbol, con leves ráfagas de sol, apagadas por el feroz golpe de la realidad. Una realidad que no hace prisioneros, y al igual que engulló a otros grandes, también lo ha hecho con el Manchester United.

Con Ed Woodward al mando, el club gastó más que nunca, pero acertó menos de lo debido. Con Mourinho en el banquillo, tras una etapa en la que se intentó modernizar al equipo con Van Gaal, el United perdió su esencia. En tres años, solo hemos visto a dos canteranos llamar a la puerta grande, un Jesse Lingard que ya contaba para Louis Van Gaal (incluso lo probó de carrilero), y un Marcus Rashford que parece vivir en una burbuja paralela a la realidad del club. Rashford es de los pocos jugadores que han progresado con José Mourinho, pero la realidad del delantero es menos placentera de lo que puede parecer. Sin su físico, que sí ha mejorado, Rashfy desaparece. Sin espacios, Rashford muere. La sensación es que, pese a su evolución, sigue siendo un jugador estancado en una idea fija y unos movimientos previamente definidos. Rashford progresó por sus cualidades innatas para el fútbol, y no por la mano de José Mourinho. Pero eso, es otro tema.

Foto: Daily Express

Ole Gunnar Solskjaer ha venido para apagar el fuego que Mourinho avivó. No es culpa de José Mourinho que los mejores canteranos tengan 17-18 años y estén verdes para competir en Premier. En los últimos años, ha faltado un equipo Sub-21 capaz de relevar a los futbolistas de la primera plantilla, cuando estos acusan la fatiga o el calendario. Y eso es algo que ha venido en relación con el gasto. A Cuanto más gasto, menos canteranos. Y no, eso no es culpa de Mourinho.

Pero aquí no estamos para buscar culpables, y nadie quiere ni debe ya seguir tocando el tema. El Asesino con cara de niño ha firmado por seis meses. Seis meses que, a buen seguro, no se prolongarán salvo milagro. El club tiene otras ideas, otras propuestas, otros candidatos con más experiencia al primer nivel. Pero la idea inicial, el punto de partida, es el mismo. Con Ole o con el que venga, Sir Bobby Charlton lo sabe, y Woodward también, el proyecto debe ser para reconstruir la vieja casa roja, y sustituirla por un moderno chalet neoclásico que haga justicia a la historia, pero sea capaz de crear la suya propia.

Llegue quien llegue, salga quien salga, el United debe recuperar su esencia, debe volver a ser el Manchester United. Old Trafford debe volver a ser un feudo temido por los rivales, un estadio que, en el soplido del viento, lleve consigo la palabra temor. La camisa roja debe volver a ser sudada como antaño, haciendo gala y honor a las grandes leyendas que algún día pisaron el mismo tapete. La actual plantilla debe rendir homenaje a las leyendas que en el pasado hicieron realidad lo que hoy definimos como magia e historia del club. Los chicos de Solskjaer, sí, los de Solskjaer, tienen que luchar por todos ellos, por Busby, Foulkes, Duncan, Tommy, Eddie, Bobby, Law o Best. Por Cantona, Ferguson, Giggs, Scholes, Keane, Neville, David o Butt. Y sobre todo, por todos aquellos fans que jornada tras jornada alentaron al equipo en horas bajas. Ya no se pide ganar títulos, ni entrar en competiciones europeas. No se piden milagros. Old Trafford solo pide volver a ser lo que algún día fue. Volver a ser el Manchester United Football Club.

Comentarios